Si alguna vez has entrado en la habitación de tu hijo por la noche y has escuchado un sonido chirriante proveniente de su cama, no estás solo. Ese rechinar de dientes, conocido médicamente como bruxismo, es una de las parafunciones más perjudiciales para el sistema que permite masticar y hablar. Aunque suele describirse como una «enfermedad silenciosa», sus efectos en la salud dental y emocional de los niños son muy reales.
¿Por qué ocurre el bruxismo en los niños?
El bruxismo no es una acción voluntaria; es un movimiento rítmico de apriete o trituración de los dientes que ocurre sin que haya alimento de por medio.
Factores psicológicos: El estrés no es solo cosa de adultos
Aunque parezca sorprendente, el estrés emocional es el desencadenante principal en la mayoría de los casos. Factores como la ansiedad, la depresión o incluso la bipolaridad pueden manifestarse a través de la mandíbula. Esto sucede porque el sistema límbico (la parte del cerebro que regula las emociones) interpreta sensaciones desagradables y activa una hiperactividad muscular.
Factores fisiopatológicos y del desarrollo
En la infancia, el bruxismo tiene un pico de prevalencia cercano al 30% alrededor de los 6 años. Puede aparecer desde el inicio de la dentición y suele estar ligado a «microdespertares» durante el sueño, cuando el cerebro pasa de una fase de sueño profundo a una más ligera.
Síntomas y señales de alerta: ¿Cómo detectarlo?
A diferencia de los adultos, los niños no siempre pueden expresar que sienten dolor. Como padres, debemos estar atentos a:
- Ruidos nocturnos: El síntoma más evidente es el sonido de rechinamiento informado por quienes duermen cerca del niño.
- Hipersensibilidad: Dientes que duelen al contacto con aire frío o líquidos.
- Fatiga muscular: El niño puede quejarse de cansancio o rigidez en la cara al despertar.
- Señales físicas: Presencia de líneas blancas en el interior de las mejillas (hiperqueratosis) o marcas de dientes en los bordes de la lengua.
- Dolores referidos: Dolores de cabeza frecuentes en la zona de las sienes o molestias en el oído.
¿Es realmente peligroso? La "Tríada del Bruxismo"
Aunque el bruxismo en sí no se considera una emergencia médica, puede dar lugar a lo que los especialistas llaman la Tríada del Bruxismo, que consiste en:
- Lesiones dentales permanentes: Desgaste del esmalte y la dentina, fracturas dentales y movilidad de las piezas.
- Dolores de cabeza o de oído: Debido a la tensión constante en los músculos temporales.
- Dolor mandibular: Problemas en la articulación temporomandibular (ATM) y ruidos articulares al abrir o cerrar la boca.
Incluso puede derivar en necrosis pulpar (muerte del nervio del diente) debido al constante traumatismo oclusal.
Relación con el oído y la respiración
Es común que los padres lleven al niño al otorrinolaringólogo por dolor de oído (otalgia), solo para descubrir que el oído está sano. Esto ocurre porque las estructuras orales y auditivas comparten un origen embriológico y nervios comunes; el dolor del bruxismo se «refiere» al oído.
Además, existe una relación importante con la Apnea Obstructiva del Sueño (AOS). En algunos casos, el bruxismo actúa como un mecanismo protector para restaurar el paso del aire mientras el niño duerme.
Tratamientos y soluciones: ¿Qué se puede hacer?
El tratamiento depende del origen y la gravedad del bruxismo. No existe una solución única, sino un enfoque multidisciplinario:
- Manejo Odontológico: Uso de férulas y protectores bucales de acrílico o materiales blandos que mantienen los dientes separados y evitan el desgaste.
- Manejo Psicológico: Terapias para reducir la ansiedad, aprender estrategias de relajación y meditación.
- Fisioterapia: El uso de masajes en los músculos masticatorios, estiramientos y reeducación postural ayuda a reducir el dolor y mejorar la movilidad.
- Higiene del sueño: Es fundamental orientar a la familia sobre rutinas de sueño adecuadas y controlar hábitos como morderse las uñas o masticar objetos durante el día.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿El bruxismo desaparece solo?
En la mayoría de los casos infantiles es autolimitado. La prevalencia cae del 12% en adultos jóvenes a solo un 2-4% en personas de 60 años.
¿Se pueden usar medicamentos?
Existen opciones farmacéuticas y estudios sobre la toxina botulínica en los músculos maseteros, pero siempre deben ser evaluados por un especialista debido a posibles efectos secundarios como la somnolencia.
¿Qué pasa si mi hijo tiene reflujo?
El reflujo gastroesofágico puede agravar la erosión dental causada por el bruxismo, por lo que ambos problemas deben tratarse simultáneamente.
Conclusión
El bruxismo infantil es una señal de que algo en el equilibrio físico o emocional del niño necesita atención. Si notas que tu hijo tiene facetas de desgaste en sus dientes o se queja de dolor facial, la intervención temprana es la clave para evitar daños permanentes en su dentición definitiva.
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