El gap (o espacio periimplantario) es el pequeño hueco que se forma entre un implante dental recién colocado y el hueso alveolar. Aunque puede preocupar a los pacientes, no siempre representa un problema: en muchos casos, el cuerpo lo cierra naturalmente con hueso nuevo. Sin embargo, en otras ocasiones, esto no sucede de manera automática. Por esta razón, un manejo adecuado del gap es fundamental para evitar complicaciones y asegurar la osteointegración exitosa.
En este artículo de Clínica Everest, te explicamos qué es el gap o espacio entre los dientes, cómo se rellena y qué técnicas modernas permiten tratarlo con altas tasas de éxito.
¿Qué es el espacio entre los dientes en implantes dentales?
En implantología, el llamado “espacio entre los dientes” (técnicamente conocido como gap o espacio periimplantario) es un fenómeno que ocurre tras la colocación de un implante dental en un alvéolo (la cavidad ósea donde estaba la raíz del diente) recién extraído. Este espacio se genera porque el diámetro del implante no coincide exactamente con el del hueso alveolar disponible, dejando un hueco entre la superficie del implante y la pared ósea.
Este gap no es un error, sino una consecuencia anatómica previsible. Su relevancia clínica radica en que puede comprometer la estabilidad del implante o la estética de la encía. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el cuerpo humano tiene la capacidad de cerrarlo de forma natural mediante la formación de tejido óseo nuevo, siempre que se respeten criterios quirúrgicos básicos, como una extracción no traumática y una correcta estabilidad primaria del implante.
¿Por qué algunos espacios no se cierran solos?: Factores determinantes
El cierre espontáneo del gap usualmente depende de tres factores clave: el diseño del implante, la anatomía del paciente y su edad.
Tipo de implante
- Implantes cilíndricos:
Diseñados para maximizar el contacto inicial con el hueso, logran un 80% de relleno óseo en la zona vestibular (la parte frontal del hueso, crucial para la estética). Esto se debe a que su forma recta distribuye mejor las fuerzas masticatorias, estimulando la regeneración ósea horizontal. - Implantes cónicos:
Ideales para huesos densos o de difícil acceso, tienen un 63% de relleno vestibular. Su forma estrecha en la punta reduce el contacto inicial con el hueso, lo que puede retrasar la osteointegración en zonas con espacios amplios.
Grosor de la tabla vestibular (pared ósea externa)
- Hueso grueso (>2 mm):
Actúa como un soporte estructural, facilitando el relleno completo del espacio sin necesidad de intervención adicional. - Hueso delgado (<2 mm):
Aunque el espacio puede persistir, la encía suele cubrirlo sin afectar la funcionalidad. No obstante, existe riesgo de reabsorción ósea moderada durante la cicatrización.
Edad del paciente
- Mayores de 18 años:
Presentan una mejor capacidad de regeneración ósea, lo que favorece el cierre natural del gap. Por ello, en este grupo, las técnicas de regeneración suelen reservarse para espacios mayores a 2 mm o casos con anatomía desfavorable. - Menores de 18 años:
Su hueso aún está en desarrollo, lo que puede alterar la estabilidad del implante y la dinámica del espacio con el crecimiento. Por esto, suelen requerir evaluaciones más exhaustivas antes de optar por una técnica definitiva.
Si quieres profundizar más en los mecanismos de regeneración ósea periimplantaria, puedes consultar este análisis especializado con información clínica.
Tratamiento el espacio entre el implante y el diente: ¿Cuándo se requiere?
El gap solo necesita tratamiento profesional en dos escenarios:
- Cuando supera los 2 mm de ancho:
En estos casos, la regeneración natural es insuficiente, y el espacio puede provocar el colapso de la encía o la movilidad del implante. - En zonas estéticas (ej.: incisivos superiores):
Aunque el espacio sea pequeño, su visibilidad al sonreír exige una corrección para garantizar resultados armónicos.
Tratamiento el espacio entre el implante y el diente: ¿Cuándo se requiere?
Gracias a los avances contemporáneos, hoy existen tratamientos de implantología que ofrecen soluciones mínimamente invasivas para manejar el gap o espacio periimplantario. Algunos criterios clínicos exitosos en esta materia son:
- Extracción no traumática:
Preserva las paredes del alvéolo para minimizar el espacio inicial. - Estabilidad primaria del implante:
Evita micro movimientos que retrasen la osteointegración. - Asepsia rigurosa:
Previene infecciones que podrían comprometer la regeneración ósea.
Resultados esperados: ¿Qué logran estos tratamientos?
Según los datos clínicos del texto original, un manejo adecuado del gap permite:
- Reducir el número de cirugías:
Corrección del espacio en una sola intervención. - Acortar los tiempos de tratamiento:
Cicatrización eficiente gracias a técnicas mínimamente invasivas. - Preservar la estética:
Evita hundimientos de la encía y mantiene la armonía facial. - Alta tasa de supervivencia del implante:
Superior al 95% en casos bien planificados.
El espacio entre los dientes después de un implante dental: Un desafío manejable
El espacio que puede quedar entre un implante dental y el hueso no es un problema, sino un desafío que hoy en día podemos manejar con técnicas avanzadas. Su tratamiento depende de varios factores clave:
- Una evaluación detallada del tamaño del espacio, el grosor óseo y la edad del paciente.
- La elección adecuada entre implantes cilíndricos o cónicos según la zona afectada.
- El uso de técnicas como la regeneración ósea guiada en espacios críticos.
Con un enfoque personalizado, es posible restaurar no solo la función masticatoria, sino también lograr una sonrisa natural, sin rastros del procedimiento.
En Clínica Everest contamos con un equipo de especialistas en implantología y tecnología de vanguardia para ofrecerte tratamientos de alto estándar, confiables y seguros.
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