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La fascinante historia de los implantes dentales y la implantología

¿Sabías que los implantes dentales modernos surgieron casi por casualidad? Su historia es fascinante y aquí te la contamos.

¿Sabías que los implantes dentales modernos surgieron casi por casualidad, cuando un científico estudiaba conejos? ¿O que arqueólogos han encontrado implantes dentales en mayas que datan de siglos atrás?

La historia de los implantes dentales es mucho más antigua y fascinante de lo que imaginas. En este artículo de Clínica Everest, te invitamos a un viaje que recorre desde los primeros intentos en civilizaciones antiguas hasta los avances revolucionarios de la odontología moderna. Prepárate para descubrir todos los secretos que la ciencia y la historia han guardado en la boca humana, desde el pasado remoto hasta nuestros días.

Implantes dentales en la Antigüedad

¿Sabías que los implantes dentales modernos surgieron casi por casualidad, cuando un científico estudiaba conejos? ¿O que arqueólogos han encontrado implantes dentales en mayas que datan de siglos atrás?

La historia de los implantes dentales es mucho más antigua y fascinante de lo que imaginas. En este artículo de Clínica Everest, te invitamos a un viaje que recorre desde los primeros intentos en civilizaciones antiguas hasta los avances revolucionarios de la odontología moderna. Prepárate para descubrir todos los secretos que la ciencia y la historia han guardado en la boca humana, desde el pasado remoto hasta nuestros días.

Egipto, Etruria y Fenicia: Los primeros intentos

  • Alrededor del 2500 a.C., los antiguos egipcios no solo momificaban a sus muertos. También usaban ligaduras de oro para fijar dientes, y sus papiros médicos documentaban tratamientos para diversas dolencias orales.
  • Siglos más tarde, hacia el 500 a.C., los etruscos de Italia y los fenicios del Oriente Próximo fabricaron dientes tallados en marfil, sujetos con alambre de oro, para crear puentes fijos. Aunque rudimentarios, se aproximaban a lo que hoy entenderíamos como prótesis.

Aunque estas culturas lograron soluciones creativas para la falta de dientes, todas compartían una característica: sus técnicas buscaban ante todo la estabilización externa o estética, sin integración con el hueso.

Los mayas y la primera osteointegración de implante registrada

La verdadera revolución en la historia de los implantes dentales se vivió en la civilización maya, alrededor del 600 d.C. Este pueblo, conocido por sus avances astronómicos, matemáticos y arquitectónicos, también dejó una huella profunda en el mundo de la odontología.

En 1931, en un lugar de Honduras conocido como Playa de los Muertos, los arqueólogos Wilson Popenoe y su esposa Dorothy encontraron una mandíbula perteneciente a una persona que vivió entre los siglos II y VIII d.C.. En lugar de incisivos inferiores, esta persona tenía tres piezas cuneiformes hechas de conchas marinas.

Décadas después, cerca del 1970, el profesor Amadeo Bobbio, docente de implantología en la Universidad de Santos, estudió este hallazgo y determinó que los implantes fueron insertados en vida. Esto los convierte en la evidencia más antigua conocida de implantes aloplásticos —implantes de material sintético utilizado para reemplazar tejido corporal— realizados en humanos.

En otras palabras, los mayas lograron lo que la ciencia moderna no redescubriría hasta el siglo XX: la osteointegración.

1500-1800: Pruebas tempranas con dientes humanos, crestas de gallo y metales

De regreso a la cultura occidental, en Europa, entre los siglos XVI y XIX, la práctica de trasplantar dientes estuvo marcada por el ensayo y error.

  • El Dr. John Hunter (1728-1793) fue uno de los protagonistas de esta historia. Trabajaba con buscadores clandestinos de tumbas para estudiar en profundidad la anatomía maxilofacial. Su experimento más famoso —y sorprendente— consistió en trasplantar un diente humano, parcialmente incompleto, en la cresta de un gallo.
    Lo que observó fue asombroso: el diente integró vasos sanguíneos del gallo y se fijó con firmeza en su cresta.
  • En 1809, J. Maggiolo dio otro paso: colocó un pequeño tubo de oro tras una extracción para cicatrizar y, más tarde, poner una corona. El resultado fue exitoso hasta que, después de un tiempo, la encía se inflamó por completo.
  • Otros pioneros de la implantología experimental probaron todo tipo de materiales: cápsulas de plata, porcelana corrugada, tubos de iridio y más.

1910 - 1950: Primeros implantes endóseos y metales biocompatibles

A partir de la década de 1910, los implantes dentales comenzaron a tomar formas más reconocibles a lo que son en la actualidad. Fue el inicio de una era de tornillos, cilindros y mucha creatividad científica.

  • En 1913, el Dr. E. J. Greenfield utilizó un cilindro enrejado de iridio-platino soldado con oro como raíz artificial en el maxilar.

  • Durante los años 30, los hermanos Alvin y Moses Strock revolucionaron el campo al usar tornillos ortopédicos hechos de Vitallium (aleación cromo-cobalto), inspirados en los implantes de cadera. Probaron estos tornillos en humanos y perros para reemplazar dientes, siendo pioneros en elegir metales biocompatibles. Se les considera los primeros en lograr con éxito implantes endóseos (en el hueso).

  • En 1938, el Dr. Adams patentó un implante en forma de cilindro con rosca por dentro y por fuera. Tenía una parte diseñada para encajar con la encía y una tapa para protegerlo mientras este sanaba.

  • En los años 40, Zepponi y Formiggini desarrollaron un diseño de implante en espiral de acero inoxidable que permitía que el hueso creciera dentro del metal. Luego, el Dr. Perron Andres, de España, mejoró ese diseño incluyendo un eje sólido en él. El l Dr. Raphael Chercheve también hizo su parte al añadir fresas que mejoraban el ajuste del implante.

  • También en los años 40, el dentista sueco Dahl propuso una técnica diferente a la que hoy llamamos «implantes tradicionales». En lugar de insertar el implante dentro del hueso (lo que se conoce como implante endóseo), Dahl diseñó unas estructuras metálicas que se colocaban encima del hueso, pero debajo de la encía. A esto se le llamó implante subperióstico.

  • Poco después, en Estados Unidos, los doctores Gershkoff, Goldberg y Weinberg tomaron esta idea y la mejoraron usando una aleación de metales más fuerte y resistente: cobalto‑cromo‑molibdeno. Finalmente, en los años 50, el Dr. Bodine perfeccionó aún más esta técnica añadiendo tornillos en las zonas donde el hueso era más grueso, para darle mayor firmeza y estabilidad a toda la estructura.

Implante de titanio: Una revolución descubierta gracias a un conejo

Corría 1952 cuando un médico sueco, el Dr. Per-Ingvar Brånemark, estaba metido de lleno en una investigación que no tenía nada que ver con dientes. Estudiaba la regeneración ósea en conejos, y para eso puso cámaras ópticas de titanio en sus fémures. Nada raro, hasta que intentó retirarlas. No pudo. El titanio y el hueso se habían fusionado de tal manera que era imposible separarlos. Así nació el concepto de osteointegración: una conexión estructural y funcional directa entre el hueso vivo y la superficie del implante.

Pero Brånemark no se quedó ahí. En 1965 colocó estos tornillos de titanio en pacientes con deformidades mandibulares severas. Los implantes tardaron seis meses en integrarse y se mantuvieron firmes durante más de 40 años.

El gran salto llegó en 1978, cuando presentó un implante de titanio roscado, en dos etapas y con forma de raíz. Así comenzó la Era de la Implantología Moderna, un período que ha llevado la disciplina más allá de los límites establecidos.

Licenica CC https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Branemark%27s_initial_radiograph.jpg

Implantología en la era contemporánea

La revolución del implante de titanio transformó por completo el mundo de la implantología y estimuló a diversas casas comerciales a desarrollar lo que hoy conocemos como el “mercado implantológico”, un sector en constante expansión.

En este contexto de innovación acelerada, destacaron figuras clave como el Dr. Straumann y el Dr. Schroder en Suiza, quienes adaptaron metales de la cirugía ortopédica para uso dental. A la par, otros pioneros como Tatum, Niznick, Kirsch y Driskell desarrollaron sistemas como Omni-R, Core‑Vent, Screw‑Vent, IMZ y Stryker, incorporando aleaciones biocompatibles, recubrimientos de hidroxiapatita y mejoras en la geometría para facilitar la integración ósea.

Durante las décadas siguientes, el enfoque se trasladó a optimizar las superficies de los implantes: de los modelos mecanizados a texturas rugosas como la SLA, y luego a tratamientos bioactivos con flúor, antibióticos e incluso moléculas regenerativas, marcando el comienzo de una nueva era de implantes cada vez más inteligentes y eficaces.

Implantes dentales de carga inmediata

Antes de que la oseointegración estuviera bien comprendida, algunos implantólogos ya intentaban cargar los implantes dentales inmediatamente después de su colocación. Esta práctica tuvo un papel crucial en las frecuentes fallas de los primeros implantes, debido a la movilidad excesiva que provocaba.

  • No fue hasta 1996 que Schitman y sus colaboradores publicaron el primer trabajo confiable sobre función inmediata utilizando implantes del sistema Brånemark.
  • Tres años después, en 1999, Brånemark y su equipo presentaron resultados clínicos sobresalientes basados en este concepto. La restauración protésica se completaba en cuestión de horas, logrando un éxito preliminar del 98 % en los primeros 50 pacientes tratados.

Con el tiempo, este concepto impulsó el desarrollo de nuevos modelos de implantes con diferentes diseños y recubrimientos que optimizan la superficie para favorecer la integración ósea, mejorando aún más la estabilidad y la durabilidad. Desde entonces, la implantología ha avanzado a pasos agigantados, consolidándose como una de las áreas más dinámicas y exitosas de la odontología moderna.

Ciencia en tu boca: Implantes dentales en Clínica Everest

En Clínica Dental Everest, somos herederos de esta fascinante historia. Las innumerables innovaciones en el campo de la implantología moderna son parte de nuestra realidad diaria y nos impulsan a perfeccionar constantemente nuestros tratamientos. La actualización continua y el uso de tecnología de vanguardia nos permiten ofrecer soluciones eficientes, seguras y basadas en evidencia científica.

Agenda tu hora llamando al +56 2 2584 7120 o ingresando a agenda.clinicaeverest.cl. Contamos con más de 20 sucursales a lo largo de Chile: te esperamos donde tú estés.

Bibliografía:

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Pasqualini, U., & Pasqualini, M. E. (2009, octubre). Tratado de implantología: El tributo italiano a la implantología moderna (Cap. I, Historia de la implantología). Ariesdue. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK409631/

Lemus Cruz, Leticia María, Almagro Urrutia, Zoraya, & Claudia León Castell, Alumna. (2009). Origen y evolucion de los implantes dentales. Revista Habanera de Ciencias Médicas, 8(4) Recuperado en 09 de julio de 2025, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1729-519X2009000400030&lng=es&tlng=es.

Salas, M. A., & Rivas, J. (2001). La odontología del pueblo maya. Revista ADM, 58(3), 105–107. https://www.medigraphic.com/pdfs/adm/od-2001/od013e.pdf

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