Este artículo fue escrito por el doctor José Tomás Brucher, especialista en periodoncia e implantología oral de Clínica Everest.
¿Has notado sangrado en las encías al cepillarte o un mal aliento que no desaparece? Aunque no lo creas, estos podrían ser indicios de una condición más seria de lo que parece: la periodontitis. Se trata de una enfermedad bucal muy común que afecta casi al 90% de la población en Chile y a cerca del 40% a nivel mundial. Es una patología potencialmente severa si no es diagnosticada y tratada en etapas tempranas, y que no solo afecta a las encías, sino que también puede influir negativamente en tu salud general.
En este artículo de Clínica Everest te explicamos qué es, cómo reconocer sus signos y síntomas, y qué opciones de tratamiento existen. Además, podrás comprender por qué es fundamental diagnosticarla y tratarla a tiempo con la ayuda de un especialista en periodoncia para evitar secuelas como la movilidad dental y/o pérdida de piezas dentarias.
¿Qué es la periodontitis?
La periodontitis es una infección que afecta a los tejidos que rodean y sostienen los dientes, principalmente el hueso y la encía. Esta enfermedad es causada principalmente por microorganismos que están presentes de manera habitual en nuestra boca y que se multiplican debido al mal cepillado. Generalmente, esto no ocurre por lavarse los dientes con poca frecuencia, sino porque la técnica o el tipo de cepillo utilizado no son adecuados. Cuando la periodontitis no es diagnosticada y tratada en etapas iniciales, avanza causando la destrucción del hueso que sostiene los dientes, provocando movilidad y la consecuente pérdida de las piezas dentarias. Por lo general, la enfermedad no se limita a un solo diente, sino que está presente en la mayoría de las piezas dentarias en mayor o menor grado.
Diferencia entre gingivitis y periodontitis
Aunque muchas veces se mencionan juntas, la gingivitis y la periodontitis no son lo mismo.
La gingivitis es la etapa inicial de la infección en la encía. Se produce cuando la placa bacteriana se acumula a causa del mal cepillado en la zona del diente que está cercana a la encía, provocando su inflamación.
En esta fase, la encía puede verse roja, hinchada y sangrar fácilmente, sobre todo al momento del cepillado o uso del hilo dental. No obstante, en la mayoría de los casos no hay dolor.
Además, es una etapa reversible, en la que no hay pérdida de hueso y que, mediante un buen tratamiento, es posible resolver sin secuelas.
Por otra parte, la periodontitis se desarrolla cuando la gingivitis no se controla a tiempo y la infección avanza hacia las estructuras más profundas. Esto provoca la aparición de bolsas entre el diente y la encía, dentro de las cuales las bacterias se acumulan y continúan dañando el tejido.
A medida que la enfermedad avanza, se pierde hueso de soporte, la encía se retrae y las raíces dentales quedan gradualmente expuestas. Este proceso genera movilidad y, en etapas avanzadas, puede terminar en la pérdida de piezas
Causas de la periodontitis
La principal causa de la periodontitis es la acumulación de placa bacteriana en la superficie de los dientes. Si esta no es removida mediante una adecuada técnica de cepillado, la placa blanda se calcifica y se transforma en sarro duro, el cual ya no es posible eliminar a través del cepillado en casa.
Por lo tanto, a medida que la enfermedad progresa, aumenta la formación de sarro, la infección se profundiza y se agudiza la pérdida de hueso.
Los factores de riesgo incluyen:
- No acudir a los controles periódicos indicados por tu especialista para realizar chequeos y mantenciones de limpieza.
- Fumar o masticar tabaco.
- Diabetes sin control adecuado.
- Antecedentes familiares de enfermedad periodontal o pérdida de piezas dentarias.
- Cambios hormonales en las mujeres, como los que ocurren durante el embarazo.
- Uso de medicamentos como antihipertensivos, antialérgicos, antidepresivos, ansiolíticos o inmunosupresores.
- Enfermedades que afectan el sistema inmunológico, como trasplantes de órganos, VIH no controlado o tratamientos con quimioterapia.
- Dietas ricas en carbohidratos refinados y grasas saturadas.
- Dificultades motoras que entorpezcan el correcto cepillado.
- Factores locales, como prótesis removibles mal ajustadas, restauraciones defectuosas o mal pulidas, caries, aparatos de ortodoncia, puentes fijos o prótesis fija sobre implantes, entre otros.
Signos y síntomas de la periodontitis
Los signos y síntomas pueden variar según la gravedad de la enfermedad, pero los más comunes incluyen:
- La encía sangra al cepillarse, al usar hilo dental o incluso al comer. La encía jamás debería sangrar espontáneamente o con estímulos poco intensos.
- Encía de color rojo, hinchada o sensible. En ocasiones, puede observarse una encía laxa o móvil.
- Sarro de color amarillo, café o negro en zonas cercanas a la encía.
- Mal aliento persistente.
- Pus.
- Dientes móviles o que se han separado.
- Dolor al masticar.
- Retracción de la encía: las raíces son visibles y los dientes se aprecian como si fueran más largos.
La evidencia científica indica que la periodontitis podría presentarse a cualquier edad, aunque en la mayoría de los casos se observa en pacientes mayores de 15 años.
Además, es importante destacar que los implantes dentales pueden verse afectados por esta enfermedad, incluso de manera más severa. Al ser elementos inertes, su tratamiento puede ser más complejo que el de los dientes, resultando, en algunos casos, en la pérdida de uno o varios implantes.
Etapas de la enfermedad periodontal
La enfermedad de la encía progresa en distintas etapas. Su velocidad y severidad dependen, en gran medida, del cuidado bucodental personal, del diagnóstico oportuno y de la asistencia temprana.
Se puede dividir en cuatro fases:
- Gingivitis
Es la etapa inicial y reversible de la enfermedad periodontal. Generalmente se manifiesta con la encía enrojecida o de color violáceo que sangra al cepillarse. También puede haber sensibilidad y mal aliento. En esta etapa, el sarro suele verse de color amarillo blanquecino. No hay daño en el hueso. - Periodontitis inicial:
En esta etapa comienza a verse afectado el tejido óseo que rodea los dientes. Se forman bolsas superficiales entre la encía y el diente, donde se acumulan bacterias y sarro. El daño óseo es leve, pero el proceso inflamatorio ya está instalado y puede seguir progresando. - Periodontitis moderada:
Aquí se hace evidente la retracción de la encía, el mal aliento se vuelve persistente y las bolsas periodontales se profundizan. Aumenta la pérdida de hueso e incluso puede notarse una ligera movilidad en algunos dientes. - Periodontitis avanzada:
En esta etapa se produce una pérdida significativa del hueso que sostiene los dientes. Es común el dolor al masticar, la hipersensibilidad y un aumento considerable de la movilidad dental.
Complicaciones de la periodontitis
La periodontitis es una enfermedad que deteriora la calidad de vida progresivamente, con complicaciones como:
- Dolor e hipersensibilidad
- Movilidad y eventual pérdida dentaria, que disminuye la capacidad para masticar y comer adecuadamente, y a veces incluso para hablar.
- En casos más avanzados, puede disminuir la capacidad y el alcance terapéutico de los dientes que sirven para sostener un elemento protésico o incluso para realizar una cirugía de implantes dentales.
- Problemas estéticos: dientes desplazados a posiciones incorrectas; raíces expuestas que evidencian cambios de color en los dientes y dan la impresión de que tienen distintos tamaños.
- Espacios amplios entre los dientes que la encía no rellena, lo que facilita la acumulación de restos de comida y genera una complicación estética.
Por otra parte, al mantener una infección durante largos periodos de tiempo, la inflamación crónica puede afectar al organismo de manera sistémica:
- Puede empeorar enfermedades crónicas como la diabetes.
- Aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares, como infartos o accidentes cerebrovasculares.
- Favorece la bacteriemia, o presencia de bacterias en la sangre.
- Eleva el riesgo de complicaciones durante el embarazo, como partos prematuros o bebés con bajo peso al nacer.
- Se ha observado una estrecha relación entre pacientes con periodontitis y el inicio de la artritis reumatoide (AR). Además, en pacientes con AR diagnosticada, la periodontitis está relacionada con el empeoramiento de la enfermedad.
Es por esto que la prevención es fundamental. La periodontitis es una enfermedad progresiva, pero con muy buena tasa de éxito con el tratamiento adecuado. Por lo tanto, cuanto antes sea detectada, existen más opciones terapéuticas para controlarla, evitando tratamientos más complejos y costosos.
Si experimentas cualquiera de los signos o síntomas mencionados, no lo postergues: agenda una consulta profesional lo antes posible.
En Clínica Everest contamos con periodoncistas del más alto nivel, con gran preparación y experiencia en el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades, además de odontólogos de todas las especialidades, para brindarte una atención integral y personalizada.
Tratamiento de la periodontitis
El tipo tratamiento depende de la gravedad de la enfermedad:
Tratamientos no quirúrgicos
- Pulido radicular: remoción mecánica de placa bacteriana y sarro, adheridos a la superficie del diente por debajo de la línea de la encía. Se realiza mediante instrumentos mecánicos y ultrasónicos.
- Antibióticos: uso de enjuagues antisépticos y/o medicamentos antibacterianos, siempre complementarios a la terapia mecánica (y no en su reemplazo) y solo en casos que se requieran.
Tratamientos quirúrgicos
- Cirugía de acceso: permite visualizar directamente la zona afectada bajo la encía y así lograr un pulido radicular más efectivo. Se emplea en casos de infecciones profundas y de difícil alcance.
- Regeneración: uso de biomateriales compatibles que permiten la regeneración de los tejidos perdidos, con el fin de mejorar el pronóstico de las piezas dentarias afectadas, en los casos en que sea posible.
- Cirugía plástica periodontal: mediante la manipulación de los tejidos y/o injertos, se pueden corregir secuelas de la enfermedad periodontal e incluso generar condiciones locales que eviten que esta infección vuelva a instalarse con facilidad.
Prevención de la periodontitis
La mejor forma de prevenir la periodontitis es mantener una correcta higiene bucal:
- Cepillarse los dientes al menos dos veces al día con pasta fluorada.
- Usar hilo dental o cepillos interdentales
- Visitar al odontólogo regularmente para controles y limpiezas profesionales.
- Solicitar al periodoncista que enseñe la técnica adecuada para cepillarse los dientes y los cepillos correctos para cada caso.
Todos los pacientes son personas distintas, con realidades y cavidades orales diferentes entre sí. Por lo tanto, no existe una técnica de cepillado universal, copiables y repetible para todos. Cada uno requiere un método personalizado, que debe ser aprendido, supervisado e incluso modificado con el tiempo, según sus necesidades. Así, se pueden obtener resultados exitosos y duraderos.
Controla la salud de tu encía con especialistas de primer nivel
En Clínica Everest cuidamos tu salud bucal de forma integral, con un equipo de especialistas altamente calificados en todas las áreas de la odontología, incluida la periodoncia. Nuestro enfoque es totalmente personalizado: evaluamos cada caso en profundidad para ofrecer soluciones adecuadas a cada paciente.
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Preguntas frecuentes (FAQs)
El tratamiento no debe doler, ya que, en los casos en que se requiera, se utiliza anestesia local para lograr una limpieza profunda y sin molestias. Cuando exista mayor probabilidad de presentar molestias o dolor posterior al tratamiento, el especialista indicará medicamentos para atenuarlos o evitarlos.
Sí, es posible. La inflamación de la encía, en muchas ocasiones, no causa molestias ni dolor. Sin embargo, signos clínicos como el sangrado al cepillarse, al comer o incluso al despertar son frecuentes en etapas tempranas. A medida que la severidad aumenta, puede aparecer molestia al lavarse los dientes, cuando los alimentos rozan las encías o incluso dolor al masticar. Además, cuando la encía comienza a retraerse, las raíces dentales se exponen, causando hipersensibilidad frente a estímulos fríos o calientes.
Por otro lado, es importante saber que, en pacientes fumadores, muchos de estos síntomas pueden estar totalmente atenuados.
Es importante entender que la duración del tratamiento dependerá de diversos factores, como la cooperación y el compromiso del paciente, la severidad y el avance de la enfermedad periodontal, los hábitos y el estado sistémico, entre otros. Por lo general, un tratamiento completo podría realizarse entre 1 y 4 sesiones, programadas según cada caso.
Luego de este proceso, la encía y los tejidos involucrados inician un proceso de cicatrización que puede durar 2 meses para la encía y hasta 6 meses o más para el hueso.
Durante este periodo, es fundamental mantener una adecuada higiene oral para evitar retrasos en la cicatrización o la reinfección de los tejidos.
Lo que se espera con esta terapia es evitar que se repita un proceso infeccioso como el mencionado anteriormente. Debemos entender que el hueso y la encía perdidos pueden cicatrizar adecuadamente, pero no logran regenerarse ni recuperar su posición original. Por lo tanto, si ocurre una reinfección, el proceso dañará aún más el soporte de la pieza dentaria y el pronóstico se irá agravando.
Para evitarlo, es fundamental asistir tanto a los controles como a las mantenciones periodontales en los tiempos indicados.
El intervalo entre controles depende principalmente de la cantidad de sarro e inflamación acumulados. Por lo tanto, la frecuencia debe ajustarse a cada paciente, y a su vez, la cantidad de sarro está directamente relacionada con la técnica de cepillado.
En algunos casos, el control puede ser anual; en otros, cada tres o seis meses.

Especialista en periodoncia e implantología oral de Clínica Everest.
«Soy cirujano dentista, con un postítulo en periodoncia e implantología oral.
Para un buen desempeño, creo en el trabajo organizado y coordinado con otros profesionales, ya que estimo que el buen dialogo permite compartir conocimientos y mantenernos actualizados»











